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A escasos 97 km del continente africano emerge en pleno Atlántico la joya de las Canarias en lo que a playas paradisíacas se refiere. Lo de la denominación joya carece de toda objetividad, así que no se me ofendan el resto de canarios. Además, no lo digo yo, sino estos tres habitantes. Dos de ellos majoreros, y el tercero, italiano aunque canario de adopción. Las playas son el gran atractivo de esta isla: Cofete al sur, El Cotillo al norte y en algún punto, 40 km ininterrumpidos de arena blanca. Pero es más. Son las dunas de Corralejo, las de Majanicho; una temperatura media de 21º C y, sobre todo, la ausencia permanente de estrés. Surf, pesca, bicicleta… La quintaesencia del aislamiento voluntario está en esta isla. Perderse del mundo es obligado.

ABEL JIMÉNEZ. 27 años

Estudió Administración y Finanzas aunque su sonrisa dice que su futuro está en el cine (concretamente en el papel de galán). Pese a que vaya donde uno vaya es difícil encontrar bullicio, este joven de Corralejo sonríe cuando habla de la fiesta de La Carpa, en Costa Calma. Durante tres semanas, a finales de julio, música, arena y surf internacional se conjuran al sur de la isla. “Es un ambiente genial, con gente de todo el mundo, en coche, autocaravana, tienda o apartamento. Vienen DJ famosos y los mejores surfistas del mundo”. No obstante, este tipo de ocio no es la norma en Fuerteventura. Por lo general, la actividad se concentra en los meses de verano y concretamente en Corralejo y Puerto del Rosario. “Excepto en verano, es cierto que falta algo de ocio en la isla”, reconoce. “Pero se compensa con la calidad de las playas. En especial, El Cotillo y Corralejo. Y si quieres estar aislado, vete a Cofete”.

PEDRÍN GOMAR. 36 años

“Yo soy como los pescaos: de agua”. Pedrín trabaja en la empresa de transporte familiar. Las obligaciones le obligan a pasar el día rodeado de piedra, maquinaria de obra y mucho calor. Pero si por él fuera, estaría a remojo día y noche. “He viajado, he visto cosas muy bonitas, pero a mí lo que me gusta es mi playa de Fuerteventura”, dice Pedrín. Vive en Gran Tarajal, al sur de la isla, y aquí está su radio de acción. “Recomiendo Cofete, sin duda. Aunque hay que tener ojo si el tiempo es malo porque puede ser peligrosa. Y para hacer un tenderete, La jaqueta. Allí vamos con los amigos a asar chuletas”. Prácticamente todo el ocio de Pedrín se concentra en actividades marítimas. Este joven con espíritu de pescao disfruta saliendo en moto de agua con amigos o cocinando un buen filete de atún rojo que algún compañero pescador le regala. Pero no es el único manjar submarino: “Yo recomiendo una sierra. Eso, a la brasa, es como mantequilla”.

ORAZIO LEZI. 56 años

A los canarios, el nombre de Orazio Lezi no les es desconocido. Durante años, este italiano de Perugia aparecía en un programa de cocina en la televisión autonómica. Es chef y de los buenos. Lleva 23 años en Canarias y año y medio en Fuerteventura. Se está adaptando a la calma de su nuevo hogar —antes vivía en Santa Cruz de Tenerife— y para ello, nada mejor que el deporte. “Me he comprado una bicicleta de montaña”, cuenta Orazio. “Desde pequeñito que no me montaba en una, y ahora me ha dado fuerte”. El chef reconoce que Fuerteventura es un paraíso para el amante de la playa, pero no es su caso. Por suerte, la isla ofrece deporte a raudales. “Hay gente que sale a correr, que hace surf, etc. Yo salgo en bici a hacer pistas, que es más divertido que circular por carretera”. Le pido un par de recomendaciones gastronómicas: “Fuerteventura es conocida mundialmente por el queso. Y me ha sorprendido el jamón de cabra”. Pues eso. Anoten.