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Decía Jep Gambardella que los romanos son insoportables y que los mejores habitantes de esta ciudad son los turistas. No queremos enmendar la plana al protagonista de La Grande Bellezza, pero un paseo por la Ciudad Eterna demuestra lo contrario. Lo mejor de Roma son sus gentes. Si quieren conocer la verdadera esencia romana paseen por Monti, Spritz en mano, y entablen conversación con quien tengan más a mano.

Anna Cipriani. 22 años

Esta estudiante de idiomas confiesa que no es “romana de Roma”. Con esta redundante expresión los habitantes de la ciudad eterna designan a los ciudadanos de padres romanos nacidos en la ciudad. Anna nació en Venecia, pero lleva aquí 20 de sus 22 años. De la ciudad destaca su historia, pero recomienda al turista más experimentado alejarse del centro. “Todos conocen Roma como la Ciudad Eterna, pero hay realidades más pequeñas y curiosas”, relata. “Ir fuera de la ciudad para visitar los castillos o la villa de Nerón puede ser un plan perfecto para el fin de semana”.

Ciro Scamardella. 30 años

Este napolitano lleva desde los 17 años viajando por las cocinas del mundo. Italia, Alemania, Francia, España…  Su ciudad de origen es una capital gastronómica, pero Ciro decidió probar otros sabores y otras formaciones antes de volver. “En Nápoles decimos que te tienes que bautizar fuera para confirmarte en tu ciudad”, afirma sonriente. Mientras llega su confirmación napolitana, Ciro hace las delicias de los comensales de Metamorfo, un restaurante romano con una estrella Michelin. Ciro menciona los 21 locales estrellados por la famosa guía, pero más allá de los galardones, este napolitano disfruta de las trattorias y los mercados callejeros. Su favorito, el Vittorio Emanuele, detrás de la estación de Termini.

Alessandra Panelli. 60 años

Sus padres, Paolo Panelli y Bice Valori, eran dos grandes de la escena italiana, así que Alessandra creció en un ambiente artístico y estimulante. Fellini, Mastroianni, Rosellini… “grandes artistas de los que ya no hay”, recuerda. Puede que por eso Alessandra decidiera ser actriz, habiendo trabajado en películas como La Famiglia, de Ettore Scola. Pero, tras 20 años sobre los escenarios, Alessandra decidió cambiar de rumbo. “Quería dedicarme a algo más social”, recuerda. Así que, junto con dos amigas, decidió fundar Diverse Abilitá, una asociación cultural que utiliza el teatro como terapia para personas con dificultades.