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Solo por la luz, ya merece la pena visitar Lisboa. En un día soleado, y la capital lusa presume de 2.800 horas de sol al año, pocas ciudades pueden superar su cielo azul despejado. Cada año son más las personas que vienen a visitar Lisboa atraídas por el excelente marisco, la amabilidad de sus gentes y las cercanas playas del Océano Atlántico… por mencionar tres de sus muchos encantos.

Josvel Calheiros Jr. 27 años

Brasileño de nacimiento, Josvel llegó a Lisboa hace dos años. Lleva la caja en el Café Gelo, un bar histórico en la céntrica praça do Rossio que abrió sus puertas en 1890. Sus compañeros son de diferentes países y se lo pasan en grande gastándose bromas. “¿Por qué visitar Lisboa?”, le pregunto. “Por la riquísima comida y las playas fantásticas”, dice Josvel mientras le da las vueltas a un cliente que acaba de tomar un rápido café bica de camino a la oficina. “Y acércate a Gelo para tomar un zumo de frutas tropicales con la mejor repostería de la ciudad”.

Jorge Cosme. 41 años

Desde la terraza en la azotea del Bairro Alto Hotel, la vista llega hasta el emblemático puente 25 de Abril de Lisboa, con un parecido al Golden Gate de San Francisco. Jorge es el director general de este hotel ubicado en la praça Luís de Camões. Como a muchos otros lisboetas, le encanta cenar pescado. “Vete a Aqui Há Peixe, en Rua Trindade, para disfrutar del mejor pescado. Y acompáñalo con un vaso de vino blanco Quinta de Soalheiro”. Si buscas algo de cultura, Jorge recomienda la Fundação Oriente, cerca del río, con una gran colección de arte de Extremo Oriente.

Gil Gonçalves. 63 años

Gil ha venido a ver a su amigo Simão, que lleva la que seguramente sea una de las librerías más pequeñas del mundo, la Livraria Simão, de unos dos metros cuadrados. Situado al final de las Escadinhas de São Cristóvão, en el popular barrio de Mouraria, el local es tan minúsculo que Gil tiene que sentarse en una banqueta en la acera. Aconseja comprar un libro aquí mismo (venden obras en distintos idiomas) y leerlo en el Jardín de São Pedro de Alcântara, un pequeño parque con unas vistas increíbles. “La geografía de Lisboa, con sus colinas cerca del amplio Tajo y el océano Atlántico, es simplemente espectacular”.