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Por delante de las favoritas Frankfurt y Dublín, la capital gala será la nueva sede de la Autoridad Bancaria Europea. París se convierte así en un gran destino para los bancos con base en la City, que temen perder con el Brexit el pasaporte europeo, por el cual un banco autorizado a operar en un país miembro podría abrir sucursales en los otros sin necesidad de permiso administrativo.