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Al pasar por el Campo dos Mártires da Patria, una estatua llama la atención. No por su figura, sino por lo que está depositado bajo su pedestal. Montones de lápidas de mármol como exvotos se apilan a los pies del monumento al doctor Sousa Martins, al que los lisboetas adoran como si de un santo se tratara. Sousa Martins fue un médico, farmacéutico y catedrático de medicina que se hizo famoso por su lucha contra la tuberculosis en el siglo XIX, así como por la atención que prestaba a los más necesitados. Lisboetas de todas las edades siguen acercándose hoy hasta su estatua para pedirle o agradecerle la curación de sus enfermedades. Incluso se dice que algún médico se acerca hasta aquí en busca de su divina inspiración.