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Los nizardos se refieren a él cariñosamente como “le prom”. El Promenade des Anglais fue en su día escaparate de la Belle Époque francesa.

Desde él admiraban el baile de azules del Mediterráneo los aristócratas que viajaban desde Inglaterra a “tomar los baños”, y después los jóvenes imprudentes que intentaban seguirle el ritmo a la dolce vita.

Hoy, una hilera de sillas metálicas del color que da nombre a esa costa invita a efectuar esa misma parada. Parece que hayan sido tomadas de cualquier terraza y puestas en fila a la espera de algún acontecimiento espectacular, pero “solo” están ahí para invitar que el visitante pueda admirar mejor el horizonte.