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Hace años que no resido en mi Alicante natal, aunque nunca he llegado a sentir nostalgia porque siempre que puedo aprovecho para tomar un vuelo y plantarme allí aunque solo sea para pasar un par de días. La última vez aproveché el viaje para visitar a mi amigos Leandro y Víctor, en Torrevieja. Aprovechamos la tarde para acercarnos a las salinas y ver desde allí el atardecer. Una forma espectacular de rematar un día excepcional.

SEBASTIÁN OLMEDO

Bruselas – Alicante

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