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Soy un enamorado de Barcelona. Pese a viajar allí cada vez que tengo oportunidad, es rara la ocasión en la que no descubro algo nuevo de la ciudad. El escudo del Barça en una de las vidrieras de la basílica de Santa María del Mar –la catedral del Mar– ha sido uno de mis últimos hallazgos. Según me contó mi amigo Marc, el club de fútbol donó una importante suma de dinero para reponer las vidrieras destruidas durante la Guerra Civil, un gesto que la iglesia agradeció reproduciendo su escudo en una de ellas.

SAÚL URQUIDI

Bilbao –Barcelona

Seat 17B