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Aprender idiomas es uno de mis vicios inconfesables. No porque sea algo malo, sino por lo raro que suena. Mi afición comenzó precisamente con el español. Llevo casi 15 años aprendiéndolo y, aunque mis amigos españoles dicen que no lo haga nada mal, reconozco que no lo domino. El aprendizaje del idioma me sirve de excusa para escaparme de vez en cuando a lugares que no conozco. El último fue A Coruña. La ciudad me entusiasmó y el acento de sus habitantes me cautivó. Y ahora tengo un idioma más que me gustaría aprender: el gallego.

JAMES ROSS

Londres – A Coruña

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