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Llevaba años pensando en cómo sería mi encuentro con el David. ¿Qué pensaría nada más entrar en la sala donde se expone? ¿Me defraudaría después de tantos años esperando ese momento? Ahora ya puedo responder a esta última pregunta con un rotundo no. La bella figura que Miguel Ángel esculpió en aquel inmenso trozo de mármol es de esas obras que te reconcilia con el género humano. Algo bueno tiene que tener una especie que entre sus congéneres contó con un genio como el escultor, arquitecto y pintor italiano.

MERCEDES SANZ

Mallorca – Florencia. Seat 23 E