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Guiado por la nostalgia musical de ABBA y por mi admiración por el sistema de garantías sociales sueco, me decidí a visitar Estocolmo. No solo me llevé los momentos divertidos que supone cantar a toda voz Waterloo en The ABBA Museum; también descubrí la magia de las coloridas calles de Gamla Stan. Y una cosa más: ¡Un buen plato de albóndigas suecas se agradece cuando sientes el helador frío escandinavo!

ISAAC NAVARRO

Barcelona – Estocolmo. Número de asiento: 40C

Cover: Rolf_52 / Shutterstock.com