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Ir a Bilbao es recomendable cualquier día del año, pero mi último viaje coincidió con la celebración de Santa Águeda y ello le añadió un aliciente muy especial. La víspera, una multitud de corales recorre la ciudad ofreciendo cánticos a la Santa, ataviados con trajes típicos y golpeando rítmicamente el suelo con la intención, según me dijeron, de despertar la ya inminente fertilidad de la primavera. Coincidir con las corales en las callejuelas del Casco Viejo e incluso en el interior de algún txoko es una maravilla, una experiencia emocionante de una tradición antigua y a la vez vivísima.

RAMON SALLÉS

Bilbao – Barcelona

Seat: 7D