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Fue un motivo personal el que me llevó a Belgrado (ver a mi hermana y conocer a mi sobrino recién nacido), pero al llegar comprobé que había muchas más razones para visitar la ciudad. Pese a haber sufrido el horror de la guerra en demasiadas ocasiones, Belgrado es un lugar agradable que apetece conocer en profundidad. Por desgracia no fue mi caso puesto que apenas estuve tres días allí, aunque al menos fueron suficientes para conocer algunos de sus rincones más populares como Knez Mihailova, la principal calle de la ciudad, o su plaza de la República. Sin duda, volveré.

ERNESTO SALGADO

Barcelona – Belgrado. Seat 21B