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La belleza de Barcelona no da tregua ni siquiera a la hora de comer. Me explico. Después de recorrer algunas de las calles más emblemáticas del centro de la ciudad y los rincones más populares, mi amigo Joan me invitó a comer en Marina Bay. La conocen como “La casa de los arroces” y es un título más que merecido porque nunca he probado un arroz con bogavante como el de aquel día. Y todo mientras me deleitaba con las espectaculares vistas del Mediterráneo y el Puerto Olímpico, que se pueden observar desde su terraza, y contemplaba al majestuoso Pez Dorado de Frank Gehry, que parecía observarnos desde arriba. Todo un placer para el gusto y también para la vista.

MARIAN SAINT

Lyon – Barcelona

Seat: 11B