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Praga es una auténtica maravilla que, pese a la gran afluencia de turistas y todo lo que te hayan podido contar sobre ella con antelación, no defrauda a quien la visita por primera vez. El que acabo de realizar es mi segundo viaje, así que he aprovechado para conocer algunos de los lugares que quedé con ganas de conocer en mi anterior visita.

Uno de ellos ha sido Malá Strana, el barrio más bohemio de la ciudad. Está situado entre el castillo y el puente de Carlos y, además de algunos edificios que no puedes perderte, como la Iglesia de San Nicolás, es quizás una de las zonas menos turísticas de la ciudad, lo que le otorga aún más encanto (al menos para mí).

CARME G. LUCERO

Barcelona – Praga. Seat 22A