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El cielo azul me despidió de Alicante… y me recibió del mismo color en Edimburgo. La capital escocesa me regaló un fin de semana soleado y con una temperatura ideal para patear las calles de su zona vieja, pero también de la más moderna. Y no la defraudé. De Edimburgo me llevé una gran impresión y las ganas inmensas de regresar pronto. Y de, por qué no, toparme entonces con su famosa Haar, esa niebla densa tan característica, dicen, de la ciudad y que no llegué a conocer durante mi corta estancia.

LÁZARO OMAR

Alicante – Edimburgo

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