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Se puede. Incluso diría que me hubiera hecho falta algún día más. El centro histórico de la ciudad es digno de largos paseos, sobre todo cuando el calor aprieta y solo es posible caminar bajo el amparo de las sombras de las angostas calles. La arquitectura del casco antiguo de Palma me sorprendió (para bien) y no descarto que mi próximo viaje a la isla lo dedique en exclusiva, de nuevo, a seguir descubriendo algunos rincones más.

ERNEST ZABALA

Zúrich – Mallorca – Seat 10A