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Coger la tabla, lanzarse al mar, cabalgar las olas y sentir el viento, el agua, la sal y la adrenalina. Una vez que lo experimentas, no hay vuelta atrás: el surf crea adicción. Por eso muchos aficionados, y profesionales, recorren los océanos buscando la ola perfecta. Algunos afortunados encuentran este paraíso en Lanzarote, que está considerado, junto con el resto de Islas Canarias, el Hawái del Atlántico.

La isla ofrece un escenario inigualable para aquellos que no pueden bajarse de la tabla. Largos días de sol, un clima estable, un mar intenso con vientos fuertes y el agua que se mantiene a 20° grados. Además, los doce meses del año son perfectos para coger olas, aunque es en invierno (de noviembre a marzo) cuando estas alcanzan su mayor tamaño con alturas de entre 1,5 y 4 metros.

Uno de los mejores lugares (o spots, según la jerga surfera) para practicar este deporte es la increíble playa de Famara. Seis kilómetros de extensión y una máquina incansable de fabricar olas y viento. Desde primera hora del día, se presenta poblaba de surferos enfundados en sus trajes de neopreno y acompañados de sus tablas. Estiramientos, una carrerita y ¡al agua! El mar, entonces, aparece salpicado de pequeñas manchas de colores que se deslizan con las olas para luego desaparecer. Y así una y otra vez.

Al dirigir la vista un poco más al fondo, casi donde el mar se junta con el cielo, se puede ver cómo bailan las velas de kitesurf. Ahí se encuentran los que, armados de una especie de cometa gigante, prefieren deslizarse utilizando la fuerza del viento que les arrastra de un lado a otro a toda velocidad.

A la derecha, mirando al mar, se levanta el risco de Famara, un acantilado gigante que se asoma sobre el Atlántico a más de 500 metros de altura. En días claros, desde lo alto de este espectacular enclave, a través de las grandes cristaleras del Mirador del Río se divisan La Graciosa y las demás islas del archipiélago Chinijo.

Esta playa es perfecta para principiantes. Es amplia y cuenta con diferentes rompientes, ofreciendo surf para todos los niveles. En la zona no faltan escuelas y lugares donde alquilar todo el material necesario para empezar a engancharse a este deporte.

Sin embargo, lo que ha convertido a Lanzarote en un paraíso del surf es una ola llamada El Quemao, una de las más peligrosas y codiciadas del mundo. Tanto es así, que es comparada con la mítica y emblemática Pipeline de Hawái. En este lugar, al norte de la isla y frente al muelle de La Santa, cuando soplan vientos del sur se producen unas olas fuertes de hasta tres metros que forman tubos perfectos. El Quemao es una montaña de agua rápida, hueca y sólo apta para riders (término habitual para referirse a los surfistas) de alto nivel. Todos los años se celebra aquí el Quemao Class, un encuentro en el que se dan cita surfistas profesionales de todo el mundo dispuestos a verse las caras con la gran ola.

Una visita a Lanzarote requiere de, al menos, un día de surf. Es el lugar perfecto para bailar con las olas, entrar en contacto con el mar y contagiarse de la armonía que desprenden los surfistas. Además, es maravilloso admirar los paisajes de la isla mientras flotas sobre una tabla a unos cuantos metros de la orilla. Y cuando te quieras dar cuenta, te has enganchado para siempre a este maravilloso deporte.