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Vista desde fuera, la Stadtbibliothek am Mailänder Platz, la última biblioteca de Stuttgart, es un cubo enorme de 44 metros por lado en la base y 40 de altura. Pero al entrar el espacio diseñado por Eun Young Yi se transforma en una suerte de cuadro de M. C. Escher, con las escaleras que unen sus nueve plantas de alzado y dos subterráneas en una espiral.

Con 79 millones de euros de presupuesto y varios años dedicados a su construcción, se esperaba tras su inauguración que un millón de personas acudiesen cada año a verla. Hoy son 1,4 millones y fue nombrada Stadtbibliothek des Jahres, es decir, Biblioteca Municipal del Año. Por supuesto, también tiene libros. 1,37 millones, en 25 idiomas. Además de materiales como mapas, películas o música en diversos formatos, periódicos y revistas actualizados mes a mes y día a día.

La palabra ”biblioteca” está escrita en cuatro idiomas en la fachada exterior. Al norte, en alemán. Al oeste, en la lengua de Shakespeare. El sur es para el árabe, el idioma de la sabiduría antigua, y al este en el coreano natal del arquitecto. Inspirada por el panteón de Roma, se ha convertido en un símbolo de la ciudad alemana, con sus colores y luces brillando en la noche de Stuttgart.