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Con sus orejas características, levantadas, en punta; las alas abiertas, con las garras apuntando al cielo, sirven de manto al resto del escudo. El murciélago, el mamífero volador por excelencia, el inspirador de uno de los superhéroes más conocidos, es uno de los símbolos de la Comunidad Valenciana. Tras unos años en franca retirada y caída en los números totales de su población real, el censo realizado en 2014 arrojó que el total de estos bichos alados era de 24.000 individuos, frente a los 16.000 del anterior. Una buena noticia para el animal totémico de Alicante, Valencia y Castellón.

Parte de esta recuperación tiene como origen la aplicación de un decreto sobre Zonas Especiales de Conservación, que hizo que se instalaran cerramientos y se limitasen las visitas a las cuevas de la Comunitat Valenciana para proteger a las especies amenazadas de murciéalgos. También al uso de este tipo de mamíferos para controlar plagas y poblaciones de insectos.

Así, el Ayuntamiento de la ciudad de Alicante ha instalado una serie de cajas nidos para murciélagos y golondrinas con la idea de combatir a los mosquitos en el parque La Marjal. El concepto es que así se puede evitar el uso de insecticidas y, a la vez, fomentar las poblaciones de estos dos animales. Aunque no hay datos oficiales de cómo ha funcionado la iniciativa, un proyecto similar en Torrevieja, otro municipio alicantino, ha sido un éxito. De las 37 cajas nido instaladas por diversas partes de la ciudad, más del 60% están ocupadas.

Pero no solo las instituciones públicas de la Comunidad Valenciana recurren a los murciélagos en tiempos de necesidad. Las bodegas Enguera, según publica el diario local Levante, encargaron a sus técnicos que desarrollasen un medio para combatir plagas que amenazan los viñedos sin usar productos químicos. ¿Su solución? Sí, murciélagos, un depredador voraz de insectos al que la deforestación, los insecticidas que acababan con su alimento y la mala gestión de las cuevas habían golpeado fuerte.

La historia en común del murciélago y las tierras mediterráneas tiene un origen mítico. Según cuenta la leyenda. Jaime I El Conquistador, cabeza de la corona de Aragón en el siglo XIII, estaba acampado con su ejército a las afueras de Valencia para tratar de arrebatar la ciudad a sus señores musulmanes, cuando un murciélago hizo su nido en el copete de la tienda real. El monarca ordenó que no se le asustase.

Una noche, mientras su ejército dormía confiado, el fuerte sonido de un tambor despertó a Jaime I. El rey se mosqueó y mandó exploradores, que descubrieron a las tropas enemigas tratando de dar un golpe por sorpresa y, gracias a ese tamborilero misterioso, pudieron repelerlas. Cuando el monarca buscó al responsable, descubrió con sorpresa que era el murciélago, que se había dedicado a subir y caer sobre la tienda para avisarle. Así que como premio le puso encima del escudo real. Un agradecimiento que ahora se repite con las cajas nido que jalonan Alicante.