Otra isla del tesoro

Gran Canaria

COMPARTIR
6

Sí, podría aparecer en una novela de Stevenson porque es una isla y ofrece muchos tesoros. Entre otros, el ron con denominación de origen. Sin duda, una bebida con carácter y que inspira el quizá más famoso himno pirata de la historia.

Tomamos ron en reuniones, sobremesas y fiestas. Lo paladeamos en cualquier lugar del mundo, a palo seco o combinándolo con refrescos. ¿Y quién no ha brindado alguna vez, como entona el clásico, con “ron, ron, ron, la botella de ron”? En Gran Canaria, gracias al clima idóneo para el cultivo de la caña de azúcar, su producción ha encontrado un perfecto equilibrio. “La caña de azúcar, materia prima esencial del ron, se corta, se deshoja y se envía rápidamente a nuestro molino, donde se muele. El jugo de caña resultante se fermenta, obteniéndose un vino de caña de unos 8 grados de alcohol. Este se destila al modo tradicional de Arehucas y se obtiene un fino aguardiente de caña que es el que se introduce en nuestras barricas para añejarse, y son más de 4.000 barricas de roble blanco americano”, explica César Arencibia, responsable del Área de Turismo de las Destilerías Arehucas, gran y espirituoso emblema insular.

La fábrica se encuentra al norte de Gran Canaria, en Arucas, localidad que le brinda el nombre. De prestigio consolidado, se trata de una de las bodegas de ron más grandes y antiguas de toda Europa, un absorbente reclamo para el turismo suma unas 60.000 visitas al año y un sello de calidad cada vez más internacional en los bares y tabernas. Quién iba a pronosticar este éxito cuando se creó en 1884. Hoy el ron canario, con extraordinarias marcas en el mercado aparte de la célebre Arehucas, no puede faltar en ninguna maleta de vuelta. Si el escritor Stevenson llegara a Gran Canaria con aquella mítica tripulación, seguro que abriría unas cuantas botellas. ¡Salud!