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“No conozco ningún secreto en particular de Torvehallerne”, nos confiesa con humildad su responsable de marketing, Mathilde Thykier. Porque, sin duda, el secreto a voces, la mayor virtud de este espacio carismático con unas 80 tiendas es que se trata del mercado de alimentos más grande de Copenhague. Y que atrae a más de 80.000 visitantes a la semana. Una suerte de Boquería barcelonesa o mercado de San Miguel madrileño en la capital de Dinamarca que brinda toda una oda a los productos excelsos, las verduras locales, carnes de órdago, cafés importados desde distintos rincones del mundo, delicias artesanales y ecológicas, quesos, zumos de frutas, cervezas, especias exóticas, pescado fresco y esa ingente variedad gastronómica en la que habita el gusto colectivo. Y el de cada uno.

Photo: Thomas Steen Sørensen – Torvehallerne

 

Comidas gourmet, especialidades culinarias riquísimas, diferentes viandas y llamativos dulces para soñar despiertos. Incluso se pueden encontrar ornamentos florales, utensilios para el arte entre fogones y, sí, ese otro clásico de los daneses que son los smørrebrød, tostadas de pan negro con mantequilla e ingredientes fríos que maridan sorprendentemente a la perfección. Quizá todo esto de comprar bien y saborear un buen plato, valga la osadía, tiene también que ver con el hygge, la etérea filosofía escandinava que promueve el bienestar de sus ciudadanos y que últimamente ha dado la vuelta al globo terráqueo desde los medios de comunicación. Porque en las sociedades actuales existe una imperiosa necesidad de echar el freno y degustar la felicidad cotidiana. A fuego lento.

En cualquier caso, volvamos a Torvehallerne. Diseñado por el arquitecto Hans Hagens e inaugurado en 2011, hoy se ha convertido en un lugar muy popular. Estamos en el corazón de Copenhague, en Israels Plads, cerca del Ayuntamiento y a un centenar de metros de la estación de Nørreport, buen enlace con el aeropuerto. Con perdón por el tópico, Torvehallerne se enmarca en el centro neurálgico de la urbe. Totalmente. Lo conforman dos modernos pabellones de cristal y acero y, tras los flamantes mostradores, nos dan la bienvenida los expertos que comparten con el cliente su vocación por la cocina.

Photo: Thomas Steen Sørensen – Torvehallerne

 

“Es un mercado que se centra en la diversidad y en la posibilidad de participar en catas y descubrir rarezas de aquí y de allá. El punto de partida es el respeto fundamental por el producto, la comida y la cultura alimentaria. Las palabras claves son calidad, frescura y contacto directo entre comerciantes y fabricantes”, definen desde su web. Y ante la pregunta de cuándo acudir, otra razón de su éxito: abren los siete días de la semana. Como afirma su responsable de marketing, Mathilde Thykier, reciben visitas de “muchísimos turistas de todas partes del mundo, principalmente de Europa”.

“Torvehallerne es un mercado variado con un montón de puestos de comida, con un acceso cómodo, con productos locales y para llevar”, subraya para Ling. Un entorno idóneo, desde luego, para quienes quieren tomar algo rápido o un menú más sofisticado o tapas genuinas. O tal vez haya quien prefiera preparar la pitanza después, con calma, en la calidez del hogar que recomienda el célebre hygge, la admirada felicidad danesa. Algo que se puede observar en Torvehallerne, donde no faltan propuestas tan interesantes como la tienda de té Tante T, The Coffee Collective, Cofoco Supermarché, Sushi Lovers o el Summerbird para fans del chocolate. Pero lo mejor, como suele ocurrir en estos casos, es improvisar y despertar los cinco sentidos. Incluso el sexto.

Photo: Thomas Steen Sørensen – Torvehallerne

 

Sentido común. No olvidemos las pautas básicas de cordialidad y educación. Los artífices del afamado centro comercial de Copenhague admiten que seguramente no todas las opiniones sobre su oferta gastronómica o sus precios serán siempre positivas. “Mantenga el buen tono”, sugieren allí mismo y en la web. Porque así deberían ser estos espacios de convivencia: relajados, apacibles, entregados a la delicadeza y la pasión por redescubrir los colores y sabores de la buena mesa. De acuerdo, hay muchos planes potentes para exprimir Copenhague y Torvehallerne igual no ocupa el primer puesto de la agenda del viajero, pero la vida de las ciudades se respira también en los mercados. Y si son de proximidad, más y mejor. Bazares, zocos, el Rastro… Aquí brota la espontaneidad. Incluso en los sitios más asépticos. Y el encanto de Torvehallerne lo sintetizan con puntería fina desde el portal oficial de la capital danesa: “No es un supermercado. Es un súper mercado”. Lo del hygge igual no se acaba de entender del todo, pero en esto han estado muy inspirados. Buen provecho.

Photo: Thomas Steen Sørensen – Torvehallerne