COMPARTIR
4

Los hay clásicos y vanguardistas. Quienes prefieren lo tradicional y quienes arriesgan con nuevas recetas. Con el suppli, los gustos son un universo. Esta comida típica italiana, parecida a una croqueta, adopta sabores distintos según el artífice o la región. La más clásica es la que se sirve en cualquier local romano, generalmente portare via (es decir, para llevar) o como aperitivo, aunque ya ha empezado a ser el reconstituyente nocturno tras una madrugada en blanco. Lo fundamental, que no te den gato por liebre: el suppli es una bola rebozada de arroz con mozzarella. Lo demás, inventos sicilianos como el arancini o el calzone napolitano.

“Muchas veces sirven para aprovechar los restos de otros platos”, cuenta Juanan, responsable de la web Cuuking.com, “pero lo normal es que sea arroz cocido con queso dentro y empanado”. “El nombre completo es suppli al teléfono porque, cuando se parte, la mozzarella hace un hilo que parece que conecta dos teléfonos”, añade. Según este amante de la cocina, ha de cocerse bien el arroz, dejarlo enfriar, rellenarlo, hacer una bola y freírlo con el pan rallado hasta que esté bien dorado y el queso derretido. “Suelen estar deliciosas en todos los lados, pero es más recomendable huir de los sitios turísticos, perderse por callejuelas y encontrar una pizzería o asador donde los hagan de cine”, apunta.

Para Wibke Carter, de Eatingitalyfoodtours.com, las auténticas se hacían con menudencias o carne de pollo y se cocían con salsa de tomate. “Y lo más típico era que se compraran al paso, con vendedores ambulantes de suppli que los llevaban calientes. Hubo uno muy conocido en los años 50, llamado Polifemo, que siempre estaba en su misma esquina del centro de Roma y los hacía en el momento, con una sartén”, anota. A partir de esa base, cada uno elige qué introducir, de ahí que la raíz del plato sea surprise (sorpresa), del francés. En cualquier caso, los mejores suppli para los italianos, como pasa con las croquetas, siempre son los de su abuela. No hay gustos ni purismo que lo nieguen.