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Descubrir toda la oferta cultural, festiva, gastronómica, musical y de ocio en general de Barcelona en un fin de semana es prácticamente imposible. No da tiempo. O tal vez sí… porque una muestra significativa del talento emergente de la ciudad se da cita los primeros fines de semana de cada mes en Palo Alto Market. Basta con programar tu visita a Barcelona en esas fechas para estar al día de lo que se cuece en esta ciudad.

Ya son casi tres años los que lleva desarrollándose esta plataforma de la industria creativa y desde entonces han pasado más de 4.000 expositores, 280.000 visitantes y 150 bandas de música. “Lo que diferencia a Palo Alto de otros mercados similares es que, por encima de todo, esto es una fiesta en la que celebramos el talento emergente, el trabajo de jóvenes creadores y una nueva forma de relacionarnos con el comercio desde el ocio”, señala Paula Mariscal, responsable de estrategia y sponsoring.

La primera de las claves del éxito de Palo Alto es su ubicación. Una antigua fábrica textil de Poble Nou reconvertida en un oasis de exuberante vegetación. La segunda, unos criterios de selección de expositores que tienen por objeto, además de convertir el evento en una plataforma de iniciativa emergente, estar muy atento a las nuevas tendencias, a lo que a la gente le importa ahora y generar nuevos hábitos de consumo. “En los 80, lo importante del diseño era la solución que plantaba a un problema”, explica Mariscal; “ahora mismo lo que interesa a la gente son las historias que hay detrás, por eso intentamos que las solicitudes aprobadas aporten un valor medioambiental, social, cultural y, por supuesto, artístico”.

Tan importante es que el visitante que repite encuentre determinadas marcas que solo se venden en Palo Alto como que este descubra cosas nuevas en cada visita. Por eso, aunque algunos expositores tienen casi asegurada su plaza en el evento, siempre hay lugar para la innovación y la sorpresa en cada edición. Porque solo hay sitio para 130 expositores, de las 400 solicitudes que recibe cada mes el equipo de Palo Alto.

Lo que tiene claro la organización es su esfuerzo por asegurar la calidad de los productos que se venden en Palo Alto. La apuesta por el producto local está clara, y el “made in China” queda absolutamente vetado. “Queremos poner en valor el precio justo de las cosas. No se trata de pagar 1.000 euros por un bolso de piel solo por la marca, pero sí 150 o 200 euros porque la piel y el diseño lo valen”, recalca Paula Mariscal.

Por eso no hay productos de 5 o 10 euros en este mercado y el precio mínimo comienza en 20 euros, siendo el precio medio de lo que mejor se vende de 80/100 euros. Al final, todo encaja en Palo Alto. “Si empiezas a consumir este tipo de productos, pronto te das cuenta de que las prendas te duran más, con lo cual compras menos y acabas gastando menos”. Es decir, un consumo sostenible que poco tiene que ver con los objetivos de las grandes cadenas de ropa barata y de dudosa calidad fabricada en China.

La guinda del pastel, la parte más lúdica, la ponen la gastronomía y la música. Una cuidada selección de food trucks y propuestas gourmet conforman una variedad de platos para todos los gustos. Hay también espacio para workshops de cocina e incluso ha habido ediciones especiales dedicadas al mundo de los fogones, como el Exquisite market, por el que pasaron restaurantes y chefs de renombre como Rafa Zafra, Sergi de Meià o Rafael Piqueras.

Los tres escenarios repartidos por el recinto dan fe de la cada vez mayor importancia que la música ha adquirido en los tres años de vida de Palo Alto Market. También en este sector, el mercado se ha convertido en una plataforma para jóvenes artistas, como Pavvla, que dio su primer concierto aquí y este año ha formado parte del cartel de festivales como el Primavera Sound; The Crab Apples, que este año han teloneado a los Beach Boys en el Festival de Pedralbes; Marina Herlop, fichada por el sello de James Rhodes, o Noia (alterego de Gisela Fullà-Silvestre).

“También figuras de la talla de Raynald Colom o Carlitos Sarduy han puesto banda sonora a Palo Alto Market, al igual que grupos consagrados de la escena local como El último vecino o Extraperlo, que han querido estar en este evento, más que por el caché, porque les apetecía vincularse a una marca y un producto como Palo Alto”, indica la responsable de comunicación, Laura Llamas.

Pero lo más importante para los responsables de Palo Alto es dejar claro que este mercado es un punto de encuentro mágico, donde la parte más comercial se mezcla con lo lúdico y festivo, donde se ensalza la alegría de vivir, donde se respira Mediterráneo, donde la familia Mariscal ha dejado su impronta en forma de trazo suelto y color vivo, y donde el “Made in Barcelona” fluye de forma espontánea en un vergel ubicado en el corazón de la ciudad.