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Foto: Ville de Nice

Habrá quien encuentre en toda biblioteca un espacio de paz, un ambiente silencioso en el que abstraerse con lecturas o meditar, imitando a los primeros moradores de estos edificios. Existe todo un catálogo de inmuebles de este tipo repartidos por el mundo. Muchos de ellos antológicos, dignos de visita per se o hasta de rodajes cinematográficos. Los archivos de Niza, capital de la Costa Azul francesa, reposan ahora dentro de un enorme cubo de aluminio que se sostiene en un mentón y un cuello.

Para no llevar a engaño, el nombre que le han puesto no se anda con florituras: La cabeza cuadrada (La Tête Carrée, en su idioma original). Y tiene gracia, porque es lo opuesto a lo que, más o menos, sueles esperar de un espacio semejante: una cabeza pensante, llena de reflexiones. Este poliedro de 30 metros de altura por 14 de largo, sin embargo, convierte lo establecido en una incógnita. Lo ideó el pintor y escultor Sacha Sosno, natural de esta ciudad de unos 350.000 habitantes, y lo construyeron los arquitectos Yves Bayard y Francis Chapus.

Detengámonos, pues, en la autoría y en sus significados. Si ya decíamos que los edificios de este tipo tienen un objetivo funcional, una finalidad de servicio público, la vuelta de tuerca en este caso es asombrosa: no sólo importa más el exterior que el interior sino que, encima, no es accesible salvo para los trabajadores. Sus tres plantas albergan las oficinas de la Biblioteca Municipal de Niza, llamada Louis Nucéra, y documentos digitales y en papel sin opción de préstamo.

Foto: marekusz – Shutterstock

¿La razón? Quizás haya que centrarse en lo que esta urbe ha sido a lo largo de su historia y en el papel de los diseñadores en ella. Niza, fundada en el 350 a.C., empezó a mirar al mar desde sus inicios, acogiendo a navegantes de todo el Mediterráneo y convirtiéndose en una especie de puerto alterno al de Marsella. Pero no fue hasta principios del siglo pasado cuando su nombre se hizo universal. Independizada de Italia a finales del XIX, país del que dista unos 30 kilómetros, se convirtió en el balneario de la realeza y, por tanto, en una explosión de vida artística y cultural.

La Reina Victoria I de Inglaterra la estableció como lugar de veraneo. El tranvía amplió su red. Y personalidades como Gustave Eiffel estrenaron obras en sus calles. Los ingleses atraídos por la belleza de sus playas empezaron a construir palacetes y edificios art decó en lo que pasó a llamarse Promenade des Anglais (el paseo de los ingleses). Así se transformó el bulevar marítimo, hoy plagado de restaurantes y hoteles con vidrieras.

En este contexto no faltaron aquellos vanguardistas que importaban corrientes de toda Europa. Sacha Sosno se alineaba en esta categoría. Acuñado como componente del Nuevo Realismo, el tallista nació en Marsella en 1937 y vivió en Letonia hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Al regresar a Francia coincidió con Henri Matisse como vecino y empezó a pintar en 1948. La juventud lo llevó a París, donde estudió ciencias políticas, derecho y cine.

Disciplinas que no evitaron su vuelta a Niza en 1961 y que lo empujaron a montar la revista Sud Communications (Comunicaciones del Sur). En ella hablaba ya de un grupo artístico de la ciudad —la Escuela de Niza— cuyo objetivo, influido por el pasado reciente, era centrarse en el concepto de destrucción. Sus esculturas, indican ahora desde la oficina de turismo, “juegan con un espacio vacío o lleno que haga volar la imaginación de quien las ve”. Ya sean siluetas de personas con un hueco geométrico o cubos enfrascados en medio, por encima o por debajo de un cuerpo o una cabeza.

La misma forma que presenta la Tête Carrée o Cabeza Cuadrada. Este archivo, sólo disfrutable desde el exterior, está a cinco minutos del puerto y al lado de lo que se conoce como Promenade des Arts (Paseo de las Artes). Y complementa, en cierta medida, a la plaza Masséna, centro cultural y de ocio que destaca por alojar a siete figuras arrodilladas. Estas sí que invitan a reflexionar, pensar o meditar, como las bibliotecas al uso.

Imagen de portada: Kiev.Victor – Shutterstock