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Seamos sinceros. Reciclar es un proceso cansado para muchos. Hay que separar la basura, tener varios cubos, llevar cada bolsa a un contenedor con varios viajes… con lo fácil que eran los tiempos antiguos en los que todo iba a la bolsa negra y arreglado. Pese a estas dificultades, a base de campañas de concienciación, en España se recicla un notable 76% los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón. Pero aún falta una cuarta parte del país por adaptarse. En Ámsterdam pueden haber encontrado una solución tan antigua como efectiva para impulsar el reciclaje: el estímulo económico.

Wasted es la empresa encargada de gestionar este servicio. La idea nació en 2015 con un concepto muy simple. Dar dinero virtual y descuentos a cambio de reciclar. Primero, los usuarios deben registrarse en la web, recibiendo entonces un kit con 12 bolsas de basura. Cuando llenen la primera, ya sea de plástico, papel o textiles, hay que llevarla al contenedor habitual, escanear el código QR que tiene y subir una foto de la bolsa para mandarla a la empresa a través de una aplicación. Por cada bolsa, el usuario recibe una moneda virtual, una divisa verde, una recompensa con la que puede adquirir servicios y bienes por la zona norte y este de Ámsterdam. Cada servicio costará un determinado número de monedas.

Las 150 recompensas incluyen servicios y bienes como una clase de yoga, un segundo refresco, dos salsas extra en una comida, un 10% de descuento en un café, un tratamiento de reiki, un taller sobre cómo hacer el café perfecto, un 50% en una bolsa de chucherías, una copia extra de tu llave gratis… Hay que aclarar que se parece más a un cupón para servicios extra que a una moneda como el euro.

El proyecto crece lento pero fuerte. Se lanzó en 2015 y solo para plástico. Desde entonces ha recolectado más de una tonelada de este material. A finales de 2016 eran 700 hogares los que se habían inscrito al programa. Según sus últimos datos, han crecido hasta casi 500 nuevos hogares concienciados en poco más de medio año. Calculando con el número medio de personas por familia y hogar en Holanda, da como resultado que unas 2.600 personas participan en él y han tenido un crecimiento muy fuerte. En junio de 2017 implantó la opción para papel, textiles y vidrio, recolectando en estos pocos meses 153 kilos de papel, 103,5 kilos de textil y 175 kilos de vidrio.

También mejora el conocimiento que los ciudadanos tienen de su propia generación de residuos. Según un estudio llevado a cabo por la propia Wasted, el 52% de los usuarios dijo que habían aprendido a mejorar sus hábitos relacionados con la basura y un 23% habían reducido su consumo total de plástico al ver cuánto generaban a la semana.

Este tipo de ideas y conceptos de fomento del reciclaje mejoran las tasas de esta acción. La consultora independiente Eunomia, en su análisis Investigating the Impact of Recycling Incentive Schemes, asegura en un estudio de 2014 que estos sistemas aumentan de media un 8% el reciclaje haya donde se instalan, pero que en algunos escenarios han llegado a subir un 32%.

Si se implantase en países como España, a lo mejor se lograba lo nunca visto. Un 100% de personas reciclando puede ser un hito histórico, pero cada español genera de media unos 460 kilos de residuos al año. La única solución viable en el largo plazo es bajar esa cifra. Miremos a los suecos. Hace poco menos de un año, sus plantas de reciclaje se quedaron sin basura para generar calor y tuvieron que importarla. Los ingleses pagaron entre 40 y 50 dólares por tonelada para que los suecos se encargasen de sus residuos. Eso sí que es un estímulo económico.